viernes, 19 de febrero de 2016

Soy Bree Van De Kamp y soy adicta...

Mirando hacia atrás -sin ira- por mi Instagram (@vintageadicto), he caído en la cuenta de la cantidad de chorradas de las que he hecho acopio, modo Diógenes. Por ejemplo: ¿para qué demonios querría unos minitenedores? Pues los tengo. ¿Por qué? Je ne sais pas (que se noten las clases de francés). 


Bueno, sí. La respuesta mecánica de un vintageadicto como yo es: "¡es que son taaaan monos!". Y con la monería por montera no hago más que acumular cosas que no sirven para nada. En este caso, los minitenedores me recordaron a un personaje televisivo que me fascinaba, el de Bree Van De Kamp en "Mujeres desesperadas" (al menos, el de sus primeras temporadas). Un personaje femenino ultramachista y obsesivo, la perfecta ama de casa de la década de los años 50 en la América más tradicional. La gracia estaba en lo anacrónico del personaje, puesto que la serie transcurría ya entrado el siglo XXI. Su vestuario, estilismo y ademanes eran puro 50's. Y la cajita de minitenedores (por cierto, made in Japan ¿?¿?¿?¿?) me recordó a aquella serie y a aquel personaje. ¿Los utilizaré? Pues no te digo yo que no saque unas aceitunitas a mis invitados con los pinchos estos (aún a riesgo de que me digan: "¡uy, si mi abuela tenía unos iguales!"). Lo más seguro es que acaben en el baúl de Karina y que, dentro de unos años, cuando recuerde mis glory days, cuente cómo y dónde los conseguí a mis nietos, que estarán ya metiendo la cabeza en el horno para acabar con el sufrimiento de tener que oírme contar eso.




Hablando de aperitivos, esta otra bandeja multibandejil también suprimió mi escasa voluntad de resistencia a la compra de objetos del pasado. En realidad, es un clásico de lo más pop.


A ver si es que me estoy transformando en una Bree Van De Kamp hispana con tanto objeto de ese tipo. Me veo vistiendo rebequitas y plantándome un moñete de metro y medio.
¡Vuelve a mí, siglo XXI!

martes, 29 de diciembre de 2015

Merry Vintage Time


Hemos de reconocer que estas fechas (las entrañables) nos ponen un poco moñas. Aunque, tras el atracón de polvorones, mazapanes y turrones, las acabaremos con siete kilos de más y sobredosis de azúcar. Lo dicho, que a pesar de todo, nos gustan. La nieve artificial, Papá Noel, los abetos y Mariah Carey como una loca cantando "All I want for Christmas is you", conforman un paisaje del que es difícil abstraerse.

Las fotos que adornan este post contienen algunos de los elementos de mobiliario y decoración que hemos recopilado a lo largo de este año y que terminaron en manos de una estupenda fotógrafa y no-sé-cuántas-cosas-más de Valencia.

A nosotros ya nos gustaban como objetos aislados, pero cuando los hemos visto en este pedazo de piso casi nos... (Iba a soltar una ordinariez).







Las mesitas de noche, a las que pusimos de nombre "Coco" (por Chanel, ya sabéis), eran idóneas para este dormitorio. La elegancia y sobriedad del blanco y negro de los cajones, a juego con las lámparas, contrasta con la calidez de la madera de la tapa y las patas.
Y atención al maravilloso cabecero de rejilla, de líneas orgánicas, como gaudinianas. 
No era nuestro pero, como lo cortés no quita lo valiente, es
E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R.
¿Y el detalle iluminado del suelo? Très parisien!






Además de los espejos, la locatis de nuestra amiga se agenció el aparador de los azules eléctricos porque, si se fijáis en el suelo hidráulico ("hidrácula", nos dijo una que vendía baldosas en un rastro), os quedaréis bastante turulatos con ese mosaico en plan Pompeya-chúpate-ésa.
Y no comentaremos nada de la puerta.
Bueno, sí.
¡¡¡¡¡QUIERO UNA!!!!!


Dedicado a Adela, con todo nuestro cariño y admiración.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Intervenciones "decoricoartísticas"

Los de Google me van a castigar por actualizar este blog tan de uvas a peras (me los imagino en sus espacios de trabajo hípermolones poniendo a los blogueros vaguetes en los últimos puestos de la búsqueda, así en plan sádico).

Os cuento algunas cosillas (las intervenciones "decoricoartísticas" del título) que hemos ido haciendo por aquí y por allá, dejándonos la piel en el pellejo (como decía aquella ilustre pensadora a la que le gustaba mucho Vargas Llosa pero nunca había leído nada suyo. Yo tampoco, añado, pero no me las doy de lista).



Por ejemplo, decoramos la recepción de una escuela de teatro. En realidad, casi que lo único que hicimos nosotros fue buscar las piezas, ya que la dueña tenía muy claro lo que quería. 

Sobre una pared blanca, lo primero que ven sus alumnos nada más entrar, quería una composición de marcos de distintos tamaños y estilos. No quería que enmarcaran nada concreto; simplemente, el espacio en blanco. En plan "aquí-debería-estar-tu-foto-pero-con-tropecientos-alumnos-necesitaría-el-museo-del-Prado-para-poneros-a-todos". 

Para darle cierta unidad al conjunto, optamos por restaurarlos con hojas de pan de oro. 



Justo enfrente de esta composición, colocamos un espectacular aplique español de los años 60 con forma de sol, reconvertido en espejo (una pieza impresionante). Tuvimos que llamar a la grúa para transportarlo, no os digo más.

Y hace muy poquito contactó con nosotros una maravillosa fotógrafa a la que habían entusiasmado algunas de las piezas que hemos transformado. Cuando nos enseñó el piso donde iba a colocar los muebles, casi nos da un apachusque. Techos altísimos con talla, suelo hidráulico, espectaculares ventanales, puertas de acabado modernista... Lástima que aún no podamos mostraros imágenes de cómo quedó el espacio. Ni os cuento los kilos de tila que nos hemos metido vía intravenosa después de aquella visita.

martes, 6 de octubre de 2015

All Around The World

Hay objetos que, sin saber ni cómo ni por qué, acaban convirtiéndose en parte de tu vida. Muchos de ellos están unidos a una parte de la infancia o adolescencia que creíamos ya olvidada y que, al volver a verlos, nos traen a la memoria recuerdos y vivencias del ayer. Y dejaremos la lírica en este punto porque me temo que, de un momento a otro, vaya a salirme la letra de un bolero. 
Rayando la obsesión, a lo largo de los últimos meses nos hemos encontrado en casa con un montón de globos del mundo de distintas épocas con un denominador común: ¡son muy monos!



Hay una marca española (catalana, para más señas) por la que existe auténtica devoción: "Dalmau, Carles Pla". Según hemos podido averiguar, los globos de escayola son los más buscados (y pesados). Y no sabemos mucho más. Así que, os animamos a dejar vuestros comentarios y sabiduría sobre estos instrumentos educativos que se han convertido en ítem decorativo. Podéis saber más sobre esta marca haciendo clic en este enlace.





Hace poco tuvimos en nuestras manos una de la marca Michelin fabricada en Dinamarca (por lo visto, además de neumáticos, hacen globos terráqueos). Era una pieza nueva (del año 1996), con peana de madera, iluminación interior y tamaño considerable. Duró poco. Una chica se volvió loca cuando la vio: resulta que había tenido una de pequeña y le traía muy buenos recuerdos. Lo mejor de todo era la fecha de fabricación: su año de nacimiento.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Max Mad(era): más allá del putitrono

Somos conscientes de los sarpullidos que puede provocar en algún lector de este blog la siguiente entrada. Pero somos unos "mandaos" y, además, unos inconscientes. Os ponemos en situación: la heredera de una conocida fábrica de pinturas decide recuperar unos viejos muebles de su abuelo para colocarlos en su nuevo despacho. Os podéis imaginar el estado de las piezas... Databan de la primera mitad del siglo pasado, tenían algunos bichillos glotones en su interior y la tapicería había soportado los traseros de millones de personas a lo largo de su vida útil.


Pero, como suele pasar en la mayoría de estas piezas rescatadas, la calidad de la madera era excepcional y merecía la pena un esfuerzo.



Lo arriesgado en este tipo de trabajos de transformación es siempre la elección del tapizado y la "heredera" lo tenía clarinete. Quería algo rompedor y resistente, por lo que se decidió por un tejido dúctil pero fuerte (la polipiel) y un color y estampado -sin duda- llamativos. 





Más allá de esta elección, este proceso de restauración y transformación nos llevó a preguntarnos si en decoración hay determinadas cosas que-no-se-pueden-hacer. Pero, ¿quién lo dice? ¿Acaso hemos visto el contexto en el que van a colocarse estas butacas? Como todo en la vida, los dogmatismos y generalizaciones no son buenos. Quitémonos prejuicios y las vendas de los ojos. Probemos, experimentemos. Juguemos, que de eso uno no se cansa nunca.

Uf, menuda parrafada new-age.

lunes, 27 de julio de 2015

The mimbre is back

El espejo, además de servir para que no salgamos a la calle con la raya del ojo mal hecha o peinados del revés, se ha convertido en un elemento decorativo imprescindible en el hogar. Un espejo de las proporciones justas y bien colocado puede ampliar el espacio y convertirse en un punto focal de lo más interesante. 


Por otra parte, un buen puñado de espejos de distintos tamaños en una pared desnuda, harán de tu estancia un lugar que tus visitas admirarán (alguno dirá: "¡uy, si eso lo tenía mi abuela!". Pero eso es pura envidia. Además, ¿qué tiene de malo tener algo de la abuela?).



Os proponemos en esta entrada utilizar espejos de mimbre (o bambú o ratán; la verdad es que no sé si es lo mismo), que le darán un punto artesanal, como de hecho en casa, a vuestra decoración. Además, somos de los que opinan que los objetos con una vida tras de sí tienen un valor especial. La mayoría de los que aquí os mostramos la tiene.


                                     


En estos últimos meses hemos conseguido unos cuantos, todos diferentes entre sí, pero con el encanto del paso del tiempo fijado en sus aristas y recovecos (la mayoría están fechados en las décadas de los 60 y 70). Unos más alambicados que otros, sencillos y recargados, grandes y pequeñitos. Imaginad una combinación de estas maravillas en una pared de vuestro salón. ¿A que molan?




jueves, 25 de junio de 2015

Entre mis recuerdos



¿Quién, de una determinada generación, no ha tenido entre sus manos las cajitas metálicas del "Cola-Cao"? Yo conservo una de color rojo que perteneció a mi abuela materna y que pasó después a mi madre. Más allá de su estética, es un objeto que evoca tiempos pasados, grises, épocas en las que hasta el "Cola-Cao" era un artículo de lujo. Siempre que la veo, me imagino esa familia numerosa (¡mi madre tenía siete hermanos!) peleándose por un tazón de leche. Este revival permanente en el que vivimos ha obligado a la conocida marca a recuperarlas para sus envases, lo que nos ha llevado a recopilar en esta entrada algunas de las cajitas de latón que atesoramos como oro en paño y un pequeño maletín de madera que guarda una interesante historia detrás.



"El avión" es una empresa que inició su andadura en 1928 en Logroño. Empezó elaborando los dulces típicos de la capital riojana, los toffees, y aún hoy sigue en activo. No sabríamos decir cuándo está fechada esta cajita de pastillas de café y toffees (decorada con motivos cinegéticos y perrunos), pero muy probablemente será de la década de los años 60 o 70.





Esta la adquirimos en un mercadillo. Lo más curioso de todo es que había un pequeño tesoro en su interior, del que no nos percatamos hasta llegar a casa y abrirla: ¡estaba llena de billetes antiguos! Pesetas de la República, monedas y billetes de Venezuela, Nepal, China, Pakistán... Sin duda, su antiguo propietario no se dio cuenta de lo que echaba a la basura (en realidad, no tienen apenas valor). Fue amor a primera vista: la forma octogonal y el alucinante, moderno y superpop dibujo geométrico hizo que se nos saltaran los ojos de las órbitas. Es de la marca suiza Kambly y contenía un surtido de aperitivos salados típicos del país. ¿No es bonita?

El siguiente objeto no es de metal, sino de madera, pero tiene una curiosa historia detrás. Es un viejo botiquín de un equipo de fútbol de Requena (Valencia) que, por lo visto, se llamaba U.D. Rápido. Ni sabemos los años que tendrá, pero las huellas del tiempo en él son evidentes. ¿Seguirá existiendo ese equipo?