miércoles, 25 de febrero de 2015

La lámpara manisera de Aladino

La localidad valenciana de Manises hizo de su cerámica toda una industria. De hecho, allí tiene su sede la Escuela de Arte y Superior de Cerámica, donde se imparten el Grado en Artes Plásticas de la especialidad Cerámica, así como los estudios de Ciclos Formativos de Grado Superior de Cerámica Artística. De Manises surgieron, a partir de la década de los años 50, sus delicadas lámparas, hechas a mano, que se han convertido en un objeto de culto. Destacan por su recargada ornamentación, con motivos botánicos o frutales y en vivos colores, así como por sus pies de madera decorados en pan de oro.
Recientemente, llegó a nuestras manos esta maravillosa lámpara de color turquesa con un importante desperfecto en su base (lo extraordinario es encontrar uno que se halle en perfecto estado), que hacía peligrar el resto de la estructura.


Con un poco de paciencia y muy buen pulso, logramos restaurarla con este resultado:

 

¿No está mal, no? Ahora nos falta encontrar una pantalla. ¿Qué tal una blanca?

lunes, 16 de febrero de 2015

¡No te sientes en la cama!

Qué rabia da tener que sentarse en la cama para quitarse los zapatos (supongo que eso solo les pasa a los maniáticos del orden). El caso es que una buena solución para evitar desquiciar a nuestra pareja por nuestro descuido es hacerse con un sillón bajo o descalzadora.
Esta que cayó en nuestras manos estaba, francamente, para el arrastre. 


















Tras someterla a un proceso de lacado en color blanco y destriparla, tocaba elegir tela para el tapizado. Optamos por un tejido con un acabado similar al terciopelo, en colores negro y blanco.
Ahora nadie se enfada por deshacer la cama. Y todos tan felices.


sábado, 14 de febrero de 2015

La cómoda que soñaba con pitufos eléctricos

Os presentamos uno de nuestros últimos encargos. Se trata de una cómoda francesa de color rojo en madera de haya y herrajes y detalle de esquineras en bronce, cuya ubicación dentro de la casa era la entrada. 


La clienta nos pidió algo más vivo, que no condicionara tanto el resto de la decoración del recibidor, y nos pusimos manos a la obra. Dado el magnífico estado de conservación del mueble, optamos por una intervención que -a pesar de ser superficial- le ha dado un aspecto completamente diferente.


El color azul eléctrico y los herrajes y detalles en pan de oro han modificado de forma radical el recibidor de la casa. Decidimos, eso sí, respetar la madera natural de la tapa, que fue sometida a un proceso de pulimentado. 
Ahora el conjunto desprende ligereza y alegría, abriendo un gran abanico de posibilidades para la decoración de la estancia.
Con un simple cambio de color y unos armoniosos contrastes le hemos dado a esta cómoda unos cuantos años más de vida.
¿Os gusta?