miércoles, 29 de abril de 2015

Espejito, espejito



No hay revista de decoración que hojees en la que no se vea un espejo con forma de sol. Si bien ahora vivimos una especie de fiebre por estos objetos, el sol como motivo decorativo podría tener su origen en las aureolas que rodeaban algunos figuras religiosas medievales.

Pero, sin duda, el despiporre llegó de la mano del rey Luis XIV (conocido como el Rey Sol), quien eligió la cabeza de Apolo envuelto en rayos como emblema personal. Durante su reinado, muchos muebles y piezas arquitectónicas fueron decoradas con este motivo, lo que llevó a una mejora continua de los métodos de producción de espejos.
Haz clic en este enlace para saber más.




Los de latón o metal, tanto de hojas como de rayos, eran habituales en las casas españolas en la década de los años 60. Todos ellos se inspirarían en los creados originalmente por Gilbert Poillerat, decorador y maestro herrero francés (quien, a su vez, se inspiró en el art-déco) y Line Vautrin, una artesana del latón y el Talosel (acetato de celulosa).

Además de espejos, el astro rey ha inspirado otros objetos como apliques de techo o pared. Este que podéis ver en las fotos es un ejemplo.


Realizado en hierro forjado, está compuesto por una serie de picos puntiagudos que alternan en tamaño alrededor de la circunferencia que contiene el espejo central. Lo único que se conservaba de la pieza original era la estructura, por lo que decidimos transformarlo en espejo (es la única parte nueva, además del falso pan de oro utilizado para su restauración).




lunes, 20 de abril de 2015

En un lugar de La Mancha...


Interesante reto al que nos enfrentamos con esta mesita de centro que nos trajeron hace unas semanas. Se trata de una típica mesa de la década de los 60 o 70, con patas de hierro y tapa de formica con un pintoresco dibujo quijotesco-manchego, un enrejado en la parte de abajo que hace las veces de revistero y bordes en madera de mokali. Afortunadamente, la persona que nos la trajo mostró su plena confianza en nosotros y nos dejó las manos libres para hacer y deshacer (tampoco disponíamos de un gran presupuesto).



Le dimos unas cuantas vueltas y pensamos en rendir homenaje a las mesas bajas alemanas de mediados del siglo pasado. Muchas de ellas se realizaban con pequeños fragmentos de baldosas cerámicas, un proceso laborioso que bien conocemos en Valencia. Sí -además del estropicio del Palau de Les Arts- es una técnica propia del Modernismo que ha ido y ha vuelto con las modas. Evidentemente, esta técnica habría disparado el coste de la mesa, por lo que optamos por pintar manualmente, imitando el efecto trencadís. La combinación de formas trapezoidales y colores (blanco, negro y crema) crea  un efecto caleidoscópico superdivertido.




Si bien no alcanza el equilibrio y levedad de las homenajeadas (esas patas tipo bambi y el cierre perimetral dorado hacen mucho), con esta transformación le damos un toque más fresco a nuestro salón.






lunes, 13 de abril de 2015

La buena percha

Dos abrigos de plumas. Tres chaquetas de entretiempo. Dos sudaderas. Un tres cuartos. Un par de bufandas. Y un bolso. Todo ello sobre una silla del comedor. Ese es el elegante paisaje que me encuentro cuando llego a casa. Evitemos que este garrulo-style se propague como la peste incorporando a nuestras vidas un elemento tan original e innovador como... El perchero. Sí, un gran desconocido que nos evitará la mirada asesina de la suegra cuando nos visita o el comentario jocoso de ese vecino/a cotilla.

Aquí os mostramos una pieza que encontramos en el bonito pueblo de Valderrobres (Teruel), en la tienda de la encantadora María José "Insadeco". Si vais, ya de paso, podréis disfrutar con los paisajes que ofrece la comarca de Matarraña.



Este otro nos parece una joya del diseño. En muchísimas webs se le atribuye al arquitecto italiano Osvaldo Borsani. Incluso lo fechan en la década de los años 60. En realidad, Borsani ideó un fabuloso perchero de pie para la marca Tecno en el que -seguro- se inspiró la firma sueca Ikea hace más de tres décadas para crear "Mina". La historia de esta atribución errónea es fascinante y la puedes leer aquí. Parece que otras empresas también lo imitaron (hay algunos modelos en otros colores).
Realizado en metal y madera y lacado en negro, su forma nos recuerda la forma del popular satélite ruso Sputnik, inspirador de decenas de diseños.




Estos son más clásicos, como de los 50. De una época en la que los hombres lucían sombrero, se abrigaban con gabardina y fumaban como carreteros. Aquella época gris que vemos en series de televisión como "Amar en tiempos revueltos".


Nuestra peluquera favorita acudió a nosotros tras el trauma que le supuso ver los precios de los percheros nuevos. Le mostramos este que veis abajo, pero nos pidió que le diéramos una vuelta, que no pareciera tan "serio". El resultado final le encantó y luce estupendamente en su peluquería, combinado con un mobiliario mucho más moderno.
             



martes, 7 de abril de 2015

¡Ven, diséñame otra vez!

Que nos perdonen los amantes del diseño si lo que vamos a decir a continuación resulta demasiado evidente, pero es una reflexión que nos vino a la cabeza cuando encontramos esta maravilla:


La reflexión es la siguiente: el diseño encuentra la razón de su existencia cuando logra hacernos la vida más cómoda y más bella. ¡Toma ya pedazo de pensamiento profundo! Tendría que leer esto ahora mi profe de Filosofía de primero (me cateó). ¿A cuento de qué esta reflexión? Pues porque nos parece genial que a alguien se le ocurriera solucionar el problema de espacio que crea una mesa con sus cuatro patas, más las patas de las sillas, en una casa. Ese genio, el arquitecto estadounidense de origen finlandés Eero Saarinen, fue quien en 1958 ideó esta mesa que, curiosamente, no fue tan elogiada por la crítica (¿esos quiénes son?) en su momento como lo es hoy en día. De hecho, el diseñador concebía el pie como una pieza escultórica, como una obra artística.

Estas mesas siguen fabricándose, con incontables posibilidades de personalización, y hasta Ikea tiene una en su catálogo. Sin embargo, las originales están hechas en distintos tonos de mármol italiano, tanto redondas como ovaladas.








En cuanto a la pieza que nos ocupa, la parte superior (la tapa) de esta mesa era casi irrecuperable. Decidimos contactar con un colega carpintero para que nos hiciera una nueva, en madera.















Y he aquí el resultado: un diseño atemporal, ligero, que aporta fluidez y elegancia al salón de esta casa.