martes, 29 de diciembre de 2015

Merry Vintage Time


Hemos de reconocer que estas fechas (las entrañables) nos ponen un poco moñas. Aunque, tras el atracón de polvorones, mazapanes y turrones, las acabaremos con siete kilos de más y sobredosis de azúcar. Lo dicho, que a pesar de todo, nos gustan. La nieve artificial, Papá Noel, los abetos y Mariah Carey como una loca cantando "All I want for Christmas is you", conforman un paisaje del que es difícil abstraerse.

Las fotos que adornan este post contienen algunos de los elementos de mobiliario y decoración que hemos recopilado a lo largo de este año y que terminaron en manos de una estupenda fotógrafa y no-sé-cuántas-cosas-más de Valencia.

A nosotros ya nos gustaban como objetos aislados, pero cuando los hemos visto en este pedazo de piso casi nos... (Iba a soltar una ordinariez).







Las mesitas de noche, a las que pusimos de nombre "Coco" (por Chanel, ya sabéis), eran idóneas para este dormitorio. La elegancia y sobriedad del blanco y negro de los cajones, a juego con las lámparas, contrasta con la calidez de la madera de la tapa y las patas.
Y atención al maravilloso cabecero de rejilla, de líneas orgánicas, como gaudinianas. 
No era nuestro pero, como lo cortés no quita lo valiente, es
E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R.
¿Y el detalle iluminado del suelo? Très parisien!






Además de los espejos, la locatis de nuestra amiga se agenció el aparador de los azules eléctricos porque, si se fijáis en el suelo hidráulico ("hidrácula", nos dijo una que vendía baldosas en un rastro), os quedaréis bastante turulatos con ese mosaico en plan Pompeya-chúpate-ésa.
Y no comentaremos nada de la puerta.
Bueno, sí.
¡¡¡¡¡QUIERO UNA!!!!!


Dedicado a Adela, con todo nuestro cariño y admiración.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Intervenciones "decoricoartísticas"

Los de Google me van a castigar por actualizar este blog tan de uvas a peras (me los imagino en sus espacios de trabajo hípermolones poniendo a los blogueros vaguetes en los últimos puestos de la búsqueda, así en plan sádico).

Os cuento algunas cosillas (las intervenciones "decoricoartísticas" del título) que hemos ido haciendo por aquí y por allá, dejándonos la piel en el pellejo (como decía aquella ilustre pensadora a la que le gustaba mucho Vargas Llosa pero nunca había leído nada suyo. Yo tampoco, añado, pero no me las doy de lista).



Por ejemplo, decoramos la recepción de una escuela de teatro. En realidad, casi que lo único que hicimos nosotros fue buscar las piezas, ya que la dueña tenía muy claro lo que quería. 

Sobre una pared blanca, lo primero que ven sus alumnos nada más entrar, quería una composición de marcos de distintos tamaños y estilos. No quería que enmarcaran nada concreto; simplemente, el espacio en blanco. En plan "aquí-debería-estar-tu-foto-pero-con-tropecientos-alumnos-necesitaría-el-museo-del-Prado-para-poneros-a-todos". 

Para darle cierta unidad al conjunto, optamos por restaurarlos con hojas de pan de oro. 



Justo enfrente de esta composición, colocamos un espectacular aplique español de los años 60 con forma de sol, reconvertido en espejo (una pieza impresionante). Tuvimos que llamar a la grúa para transportarlo, no os digo más.

Y hace muy poquito contactó con nosotros una maravillosa fotógrafa a la que habían entusiasmado algunas de las piezas que hemos transformado. Cuando nos enseñó el piso donde iba a colocar los muebles, casi nos da un apachusque. Techos altísimos con talla, suelo hidráulico, espectaculares ventanales, puertas de acabado modernista... Lástima que aún no podamos mostraros imágenes de cómo quedó el espacio. Ni os cuento los kilos de tila que nos hemos metido vía intravenosa después de aquella visita.