miércoles, 20 de mayo de 2015

De strings, tomados y multistrux

¿Harto de tener tus cosas en insulsos estantes? ¿Cansado de esos muebles de comedor clónicos? ¡Di adiós a las manchas...! Uy, perdón, que se me fue la pinza. Pues que sepáis que hay muchas opciones diferentes que le darán un toque especial a tu salón o dormitorio, haciendo de ambos espacios algo más sofisticado y limpio.




Hay sistemas de estanterías tan elegantes, ligeros y atemporales como los que presenta la marca String. Es tan... Tan... ¿Sueca? Definitivamente, hay ciertas cosas que a los escandinavos se les da divinamente y una de ellas es el diseño de productos útiles y bonitos. Creado en 1949, este sistema pronto se convertiría en uno de los iconos del diseño del siglo XX por la facilidad de su ensamblaje, su funcionalidad y flexibilidad, así como el equilibrio entre proporción y detalle. Os recomendamos que echéis un vistazo a su Facebook: personas de todo el mundo cuelgan ahí sus estanterías String. Seguro que ahí podréis inspiraros para crear vuestro propio espacio String.



Tomado Holland es otro clásico del estante. Fundada a mediados del siglo pasado por los hermanos Van der Togt, esta compañía desarrolló estos sistemas modulares de pared caracterizados por el color de sus estantes.


Pero, ¿quién dijo que en España no se han firmado excelentes diseños? Aquí podéis ver un ejemplo de estantería que se comercializó en las décadas de los años 60 y 70 denominada "multistrux". Os podemos asegurar que aguantan lo que les echen.

martes, 12 de mayo de 2015

Las mesitas de Coco

Hace unos días fuimos a dar una vuelta por uno de esos centros comerciales clónicos que pueblan España entera y, al pasar delante de un escaparate, nos dimos cuenta del enorme poder que ejercen las grandes franquicias y marcas. Una de esas franquicias, especializada en productos de decoración, pequeños muebles y artículos para el hogar, presentaba en su vitrina una mesita auxiliar, blanca, anodina, de contrachapado, a un desmesurado precio.
Desmesurado en relación a su coste de fabricación, en tanto que se trata de una pieza realizada en serie (¿cuántos miles habrá repartidas por todo el país?) y, por supuesto, desmesurado en comparación con el dinero percibido por el operario encargado de realizarla en la fábrica subcontratada de turno. Seguro que a esa conocidísima cadena de tiendas el coste por unidad de esa mesita no le sale a más de cinco euros. ¿Su precio? ¡69 euros! Y hay alternativas. Muchas.


La reutilización, por ejemplo. He aquí dos mesitas clásicas, de las de toda la vida. Pero con algo que las distingue de las fabricadas en serie: su calidad. La madera, la realización de los cajones, las patas... Y, por supuesto, el tiempo. Ese poso que desprenden los objetos vividos. Una sensación que a mucha gente le resulta extraño o, incluso, desagradable, pero que a otros nos resulta de lo más estimulante.






Basta con tener una idea en la cabeza: un dibujo, un color, un trazo. Y el resultado son dos piezas fantásticas: únicas, elegantes y perfectamente adaptables a cualquier ambiente. ¡Y más baratas!



lunes, 4 de mayo de 2015

La mascota de la dinastía Han

Curiosísima la historia que se esconde tras esta popular cerámica, todo un hit del interiorismo. Empezando por el nombre: resulta que en algunos sitios los llamaban "perros" y en otros, "leones". Se cree que los leones fueron introducidos en la época de la dinastía Han (siglo III a.C.) a través de la Ruta de la Seda como regalo para el emperador, siendo estos animales la inspiración para estas esculturas. Según otra teoría, las estatuas de estos leones guardianes fueron introducidas por los japoneses que, a su vez, los adoptaron de Corea (también se les llama "Korean dogs"). Sin embargo, en China se les conoce como "shishi", o "león de piedra". De hecho, la palabra "foo" deriva de las palabras chinas "Buda" y "prosperidad". Se cree que los leones guardianes son los protectores de la verdad en el budismo y su representación (ya sea en mármol, granito, bronce o hierro) tendría el poder de la protección. Tradicionalmente, se situaban a las puertas de los palacios imperiales, edificios gubernamentales, templos, puentes y en los hogares de la aristocracia. Estas figuras suelen ir en parejas: el macho se coloca a la derecha (el de la bola) y la hembra (la que sujeta el cachorro con su garra) a la izquierda. El primero vigilaría el exterior, mientras que su compañera le echaría un vistazo al interior.

           

Hay infinidad de tipos, pero los más populares son los de color turquesa (los blancos son preciosos también). Curiosamente, ninguno de los que aparecen en las fotografías de esta entrada son originales, sino réplicas (bastante conseguidas, por cierto) realizadas en escayola plateada y madera. ¿Qué os parecen? ¿Conocéis a alguien que las tenga? Si es así, les podéis contar esta historia.